RGM Audiovisual Records

La música es una forma de comunicación que se encuentra en todas las culturas. Es un lenguaje de sonidos, vinculado al habla, que evoca conceptos e imágenes propios. La música tiene lugar en el tiempo y en el espacio, y se construye con elementos que nos hacen entenderla y disfrutar de ella. El sonido, el tiempo y el espacio.

 

El primer elemento de reconocimiento del sonido musical es el ritmo, que consiste en la combinación ordenada de sonidos y silencios a lo largo del tiempo. La modulación del sonido. El segundo elemento de reconocimiento es la alternancia entre sonidos agudos y graves.

 

La melodía surge de la combinación de estos sonidos diferentes con el ritmo. El color del sonido o timbre. Es el tercer elemento de reconocimiento del sonido musical. Los sonidos de las voces y de los instrumentos están formados por mezclas proporcionadas de sonidos parciales que nos permiten identificar la fuente de procedencia.

 

La música surge de una necesidad de expresión en situaciones singulares para comunicar o provocar actividades, emociones y sentimientos en los seres humanos.

 

Para cada situación en la vida, existe una canción.

Simple Minds

La Ruta Destroy "Ruta del Bakalao"

Muchos de nosotros nacimos en los 80, algunos de los que nos leen y frecuentan nuestros eventos se dividen entre los 80 y los 90. Probablemente pocos de los que a día de hoy seguimos en activo, viviésemos la época de La Ruta, pero nunca está de más conocer nuestro pasado para entender el presente. A partir de hoy y durante algunos episodios, vamos a echar la vista atrás para compartir aquello que hemos leído y oído por parte de nuestros mayores, o aquello que nos hemos encontrado por la red de redes sobre la ruta, recopilando por varios portales, foros, incluso rebuscando fotos buenas por grupos abiertos de Facebook relativos a la movida valenciana..

La llamada Ruta Destroy o Ruta del Bakalao, como se le conoció más mediáticamente fue heredera directa de la movida valenciana y consistió en el mayor movimiento clubbing de España, hecho por y para españoles fundamentalmente. Inició en ciertos aspectos el movimiento clubbing en el país, y tuvo consecuencias a largo plazo sobre la forma de ocio nocturno que conocemos a día de hoy.

Consistía en una forma de ocio nocturno de miles de jóvenes españoles entre las discotecas del área metropolitana de Valencia, sobre todo en la carretera de El Saler, de entre las cuales destacaron salas como Barraca, Spook Factory, Chocolate, Espiral, NOD, Puzzle, y ACTV, cada fin de semana, y sin apenas descanso, durante los años 80 y la primera mitad de los 90.

 

La Ruta Destroy se enmarca en el contexto de un país recién salido de una transición democrática tras la represión de la época franquista, que en otros ámbitos de la cultura tuvo consecuencias como el cine del destape. La población tenía más ganas de fiesta que otra cosa y los ingredientes necesarios para una revolución de diversión sin límites ni tabúes estaban en la mesa, listos para hacer un cocktail explosivo.

La legislación española, en todo lo tocante al ocio nocturno, era aún muy inmadura debido al legado del franquismo, y estaba llena de vacíos legales, que fueron aprovechados por los empresarios de estas discotecas. A esto se unió la menor preocupación e información sobre las drogas que había en España. El resultado: pura jauja! La juventud luciendo sus chupas y pantalones de cuero, en sus Vespinos, sus Opel Kadet, Ford Fiesta… menos mal que hay documentos gráficos que lo atestiguan, y que no guardaremos para nosotros.

ORIGEN

La semilla de la Ruta Destroy se sembró a caballo entre finales de los 70 y primeros 80, dentro de lo que fue la particular «movida valenciana», movimiento con mucha menos repercusión mediática que la movida madrileña muchos afirman que tuvo tanta o mayor importancia real que ésta por la infinidad de grupos autóctonos que aparecieron y la vitalidad cultural que aportaron a la ciudad de Valencia.

La movida valenciana actuó como potente catalizador para que una ingente cantidad de grupos extranjeros, principalmente e inicialmente británicos, dados a conocer en toda España a través de Valencia, desde donde dieron su primer paso en la península para después dar el salto al resto del país.

También acabó derivando en el culto a las discotecas, introduciendo en España una música de baile basada en sonidos de importación que asiduamente traían los disc-jockeys, valencianos o no, desde Londres, Manchester, y otras ciudades europeas. Esto derivó en la posteriormente llamada Ruta Destroy. El término movida valenciana, de hecho, se ha extendido hasta incluir a la movida discotequera de la Ruta Destroy.

 

A finales de los 70, en plena transición española y durante la era Post-Punk y New Romantic (la llamada era new wave), la ciudad de Valencia empezó a florecer, no sólo musicalmente sino también culturalmente. Empezaron a aparecer grupos musicales autóctonos con una marcada tendencia vanguardista, y de una manera menos mediática que en Madrid.

Se dice que mientras en Madrid, los iniciadores del movimiento fueron Kaka de Luxe y Burning, en Valencia lo fueron, en 1979, La Banda de Gaal y seguidamente La Morgue. Grupos como Seguridad Social, Video, Glamour, Comité Cisne, Betty Troupe, In Fraganti, La Morgue o Interterror lideraban una legión de artistas valencianos que apostaban por los nuevos sonidos llegados directamente del Reino Unido o Alemania, y empezaban a poner de moda la imagen del post-modernismo de principios de los 80, con looks elegantes, sofisticados y estridentes, heredados y evolucionados de la era punk. En esa época, un local sobresalió entre todos por su amalgama cultural, Pyjamarama, pero hubo otros, como Bowie, Gasolinera, Tropical (que años más tarde se conocería como ACTV), Video, Estandarte o Planta Baja.

Asimismo, debido a esta apertura en Valencia a sonidos no tan convencionales, muchos grupos extranjeros se introducían en España a través de Valencia, como el caso de Soft Cell. La gente empezó a interesarse cada vez más por estos sonidos de synth-pop/rock/pop/gótico, etc, en su mayoría procedentes de las islas británicas, en una época con gran influencia de la canción ligera y de cantautor.

En aquel momento, sin embargo, aún no había ninguna discoteca que realmente pinchase esa clase de sonidos. Dichos sonidos no iban ligados a la música de baile, que aún estaba basada casi exclusivamente en música negra (funk, los inicios del house, entre otras) y sonidos disco europeos como el italo-disco, y por ello, aún no se entendían como tal, por lo cual aún estaban relegados a las salas de conciertos y los bares de copas. Seguían existiendo exclusivamente las boîtes y salas de fiesta setenteras, tapizadas y llenas de espejos.

Fue a raíz de abrirse una sala llamada Oggi, auspiciada por el principal precursor y gurú de la movida discotequera, Juan Santamaría, cuando esos sonidos, y toda clase de rarezas electrónicas y guitarreras, eran pinchados para un público aún muy selecto y con grandes inquietudes musicales y culturales. La sala no tardó en decaer por una serie de problemas, algunos de ellos relacionados con la heroína.

Más adelante, la misma gente responsable del Oggi se trasladó a la sala Metrópolis, en un intento de agrupar a todas las tribus urbanas de Valencia (rockers, mods seguidores del garaje rock o del ska y otros sonidos con marcada influencia sesentera, nuevos románticos, punks, góticos, etc), tribus que por aquel entonces y durante todos los 80 fueron muy prolíficas. Esto no estuvo exento de problemas, ya que muchas de estas tribus urbanas rivalizaban entre sí, como los rockers y mods. Hasta que la fiesta se trasladó a una sala llamada Barraca, en Les Palmeres (Sueca).

EVOLUCION Y ETAPA DORADA (1982-1990)

BARRACA:

La discoteca Barraca, ya veterana por aquel entonces, ya había destacado en los últimos años 70 por querer diferenciarse de alguna forma del resto de salas estilo fiebre del sábado noche. Alrededor de 1980, Juan Santamaría recaló en esta sala para imprimirle su particular estilo tan ecléctico.

En 1982 le sustituyó en cabina, Carlos Simó, disc-jockey muy influenciado por Santamaría, e imprimiéndole al estilo musical de la sala un énfasis aún mayor en la llamada “música blanca”, o música de raíces blancas. Por lo tanto, a partir de entonces, aunque el eclecticismo era la nota dominante en las sesiones de Barraca, prácticamente desaparecieron otros sonidos como el blues, rhythm & blues o el jazz que también tenían cabida con anterioridad junto con el habitual rock, pop y los sonidos de vanguardia, escuchándose «música blanca» que incluía a formaciones tan dispares como unos aún desconocidos para el gran público, y todavía alternativos Depeche Mode, U2 y The Cure.

También gente como los influyentes The Smiths,Joy Division, herederos directos del punk como The Stranglers, The Clash (después Big Audio Dynamite), Sigue Sigue Sputnik, Generation X y su integrante Billy Idol, Public Image Limited (PIL) y su integrante Jah Wobble, o los B-52; grupos de synthwave como A Flock of Seagulls, Visage o Ultravox, de pop-rock como Immaculate Fools, Psychedelic Furs, The Fountainhead, B-Movie, Simple Minds, The Pretenders, A Popular History Of Signs, e incluso bandas australianas de garaje (garaje rock) como The Fall, Screaming Tribesmen, Hoodoo Gurus, Lime Spiders o grupos de rockabilly como los Stray Cats, y tantos y tantos otros, en lo que fue un excelente combinado musical de música eminentemente indie de primera mitad de los 80 y finales de los 70, sin el ritmo pegadizo de la música negra, pero con más frescura que esta.

La magia que irradiaba esta sala se contagió a todos los noctámbulos y tribus urbanas que la frecuentaban, reinando el buen ambiente y el espíritu cordial.

La empatía entre la gente hizo que el ambiente que se respiraba fuera único, a diferencia de las salas convencionales, donde el factor sexual era el dominante, por encima del musical y el de la diversión por puro placer, también llamado hedonismo, y acarreaba problemas entre clientes.

Un hecho destacable en Barraca fue la importancia del plano teatral dentro de las mismas sesiones, aparte de los conciertos que también se daban en la sala. Y es que en esta etapa, las performances y actuaciones teatrales de todo tipo eran un hecho habitual, hecho por el cual la sala pasó a ser un lugar de reunión de artistas y gente de mentalidad inquieta que creaba una cultura alternativa y diferente.

Esto propició la atracción hacia esta sala de muchos personajes destacados en el panorama cultural, musical y social de la época en España, y debido también a su talante excepcionalmente tolerante para aquellos años, que atraía a la gente que huía de la vulgaridad que se respiraba en la mayoría de salas convencionales, y a su ambiente colorista, kitsch y estrambótico, donde incluso el maquillaje estaba bien visto en los varones heterosexuales, dado que el movimiento neo-romántico tuvo mucha influencia en Valencia, fue lo que la diferenció del resto.

No en vano, se dice que era todo un espectáculo ver cómo vestía la gente habitual de Barraca, ya que por entonces muchos consideraban un ritual el hecho de vestirse para la fiesta. Además, Barraca fue una de las primeras salas españolas donde hicieron aparición las drag-queens, como la famosa Faraona. Otros aspectos a destacar de esta sala fueron su pista giratoria, su piscina, donde la gente se bañaba de forma desinhibida, los caballos de tío-vivo, que se convirtieron en marca de la casa, y su terraza.

Sus principales sesiones fueron las de sábado noche y domingo tarde-noche. Fue tanta la importancia de Barraca en el amanecer de esta época, que al «sonido Valencia» se le denominaba por los propios valencianos, alrededor del año 86, como «música barraquera».

CHOCOLATE:

Poco después del comienzo de esta nueva y exitosa etapa en Barraca, que os comentábamos en el, apareció en escena otra discoteca, situada a apenas 200 metros de la primera. Se trataba de Chocolate. Los responsables de esta discoteca, anteriormente dedicada a sonidos funky y que se venía llamando Chocolate Cream, y aun antes, nave donde se almacenaba arroz, no quisieron dejar pasar la oportunidad de atraer a este público tolerante, abierto y tremendamente hedonista. Pero en contraposición al colorismo de Barraca, Chocolate apostó por sonidos más oscuros y góticos, siguiendo una línea de eclecticismo musical.

 

Su ambientación iba a la par con la música, ya que a diferencia de Barraca, era una sala con una iluminación mucho más tenue en lo que era la pista de baile. Toni Vidal, más conocido como Toni El Gitano, fue su principal responsable musical esos primeros años, el cual pinchaba a gente como Bauhaus, Sisters of Mercy, Art of Noise, Throbbing Gristle, 400 Blows, Cabaret Voltaire, 1000 Mexicans, Anne Clark, Lords of The New Church, Snowy Red, Shriekback, Attrition, Alien Sex Fiend, Minimal Compact, Trisomie 21 y muchas otras rarezas de corte mayoritariamente siniestro y oscuro.

 

Aunque dado los tiempos que corrían, no faltaron sonidos más rabiosos como el punk-rock de los Ramones, o el garaje rock y psychobilly (mezcla de rockabilly y música gótica) de The Cramps o de The Meteors y otros grupos similares con mucho “guitarreo” post-punk como The Fall o Fuzztones.

 

En definitiva se trató durante varios años de la principal sala de psicodelia y de música oscura de la región, donde Toni Vidal pinchaba entre otras cosas temas muy avanzados que experimentaban con la mezcla del rock y la electrónica. También se programaron conciertos en esta discoteca. Pero una peculiaridad fue que al principio dichos conciertos se programaban al hacerse de día, a las 7 de la mañana, lo cual suponía un colofón a la sesión previa, y algo totalmente inédito.

 

Toni Vidal también se encargó de otra sala de gran importancia a mitad de los 80 como fue Isla. Tras unos años en cabina, Toni Vidal fue sustituido por José Conca en 1986 mientras que Toni Vidal empezó a pinchar en otra sala de Ribarroja llamada Bravatta, la cual años más tarde sería conocida como Don Julio / NOD.

 

Chocolate se convirtió en el templo de la movida gótica que inundó Valencia y que fue importada directamente desde el Reino Unido por la gente que estaba relacionada con esta movida. Durante sus primeros años su fachada estuvo decorada en honor a su nombre, de color marrón oscuro y chorretones cayendo de la parte superior.

 

También cabe mencionar la aparición de pequeños clubs after-hours durante esta época (el término anglosajón after-hours en realidad no empezó a usarse hasta bien entrados los noventa). Fueron con toda probabilidad los primeros en España, para que todo este tipo de gente pudiera continuar con la “fiesta”, como la sala Looping, en la ciudad de Valencia, donde pinchó gente como el propio José Conca antes de pasar a ser disc-jockey de Chocolate, o Canteret, en Cullera, muy cerca de las salas Barraca y Chocolate. La sala Looping era una boîte llena de espejos y decoración recargada, una zona de sofás, y de un tamaño medio pero con techos muy bajos, donde se reunía la flor y nata de la época tras haber cerrado los principales locales. (más o menos como Excuse Me?)

 

Por las noches estaba dirigida hacia un público maduro con música de baile agarrado, pero en sus nuevas sesiones after-hours cambiaba totalmente de tipo de público y música. Estas discotecas after-hours acabaron sucumbiendo debido al progresivo alargamiento de los horarios de cierre de las salas más grandes, y especialmente por la aparición de la discoteca Spook Factory.

 

SPOOK FACTORY:

 

En el año 1984 año en el que muchos de nosotros estábamos pensando si empezar a gatear o no, hizo aparición en la escena valenciana otra sala mítica. Anteriormente llamada San Francisco, y dedicada a gente más convencional, es decir, a pijos o niños pera, como por entonces se denominaban, Spook Factory hizo acto de presencia en la historia de la noche valenciana y española.

Esta sala ubicada en la pedanía valenciana de Pinedo, estaba situada mucho más cerca de la ciudad, y además en la misma carretera, por lo que a priori se le auguraba un gran éxito. Además empezó con la vocación de llegar al gran público. Pero no todo fueron alegrías.

La sala, durante sus primeras sesiones apenas atraía gente. Fueron las circunstancias lo que provocó que le llegase el éxito. Las autoridades castigaron a Barraca y Chocolate a un mes de cierre por ciertos acontecimientos diversos y principalmente causados por denuncias por parte del Ayuntamiento de Sueca, situación de la cual se aprovechó Spook Factory.

 

Nunca volvió a estar vacía durante un solo fin de semana hasta al menos 1995 o 1996. Su pinchadiscos (término muy utilizado en los 70 y 80), o disc jockey, se llamaba Juanito Torpedo, y la línea musical que llevaba estaba a medio camino entre las de Barraca y Chocolate, ya que se trataba de atraer a este tipo de público.

Sin embargo, quien consiguió darle gran notoriedad a las sesiones de Spook Factory, fue Fran Lenaers, que llegó poco después. El motivo fue que se trató del primer disc-jockey que junto a una gran selección musical, empezó a integrar una gran técnica en las mezclas a los platos con ese tipo de música variada.

Hasta entonces, mezclar la música blanca cuadrando a la perfección los temas rock/pop/synth/techno como hacían los disc-jockeys de música negra no estaba bien visto y se solía pinchar “al corte” o mezclando los segundos finales con los iniciales del siguiente, pero no se mezclaban durante más tiempo solapados.

Fran Lenaers empezó usando también temas que servirían de base para otros, e incluso experimentó mezclando un mismo tema a la vez en dos platos que le imprimía un efecto especial. Todo ello con equipos de mezcla muy rudimentarios comparados con los actuales. Además, Fran Lenaers también fue con toda seguridad el responsable de cierto cambio musical progresivo.

No era tan devoto del pop y el rock como de la electrónica, y su especialidad era el techno y el ebm, la maquinaria alemana o belga (de ahí el término makina, en realidad aún muy alejado de su significado despectivo y de lo que constituía bien entrados los 90) eran su principal argumento musical.

La guitarra aún seguía presente, con grupos que se solían escuchar en salas como Barraca y Chocolate, pero con menor importancia que antes. En esta sala era habitual escuchar a gente como los Front 242, A Split Second, Front Line Assembly, Nitzer Ebb, Clan of Xymox, Severed Heads, Psyche, Vicious Pink, 16 Bit, y muchas otras formaciones de ebm y techno. Esto aún hizo ganar adeptos.

Además hubo otro factor que le aportó más éxito a la discoteca, y fue el hecho de ser la primera sala con un horario realmente amplio. Al principio empezó abriendo a las 6 de la mañana, hora a la cual recogía a gente venida de Barraca, Chocolate y otras discotecas, y de los bares de copas de la región, que por aquellos años solían cerrar muy tarde, a las 5 o 6 de la mañana muchos de ellos.

Sin embargo, posiblemente por su gran aceptación se decantó por adelantar su apertura por la noche. Ante tan amplio horario, debido a la normativa vigente tenía que cerrar a primera hora de la mañana, pero solo durante media hora, y con el público dentro, las luces de limpieza encendidas y la música apagada, para retomar la sesión con posterioridad. Os podéis imaginar la bonita postal, verdad?

Tras esa media hora, las fiestas se alargaban hasta mediodía del día siguiente, aunque poco a poco ese horario de cierre fue alargándose hasta bien entrada la tarde del día siguiente. Spook Factory en sus inicios atraía a la mayor parte de su clientela los domingos de madrugada tras un sábado noche. Su clientela más especial acudía a partir de las 6 de la mañana. Sin embargo, con los años afianzó su sesión de viernes noche como su sesión principal, debido sin duda a que con los años la oferta de sábados noche y matinales de domingos aumentó drásticamente, pero no pasó en la misma medida con los viernes noche, con lo cual Spook Factory se hizo dueña de esa franja horaria.

Poco a poco, debido a la pasividad o ignorancia de las autoridades en aquella época, y a los vacíos legales de una todavía inmadura legislación española a nivel de ocio nocturno, se fue obviando ese pequeño parón de media hora a primera mañana, y en los primeros años 90 llegó a abrir cada viernes desde medianoche hasta las 16pm del sábado.

 

Otros disc-jockeys destacados que pasaron por Spook Factory fueron, ya en los 90, Luis Bonías quien a día de hoy participa de forma activa en el grupo Factomanía, Arturo Witten, Manolo el Pirata, Juan Carlos Rucian quien aparece en la siguiente foto, o Vicente Mafia.

 

Varias generaciones de jovenes, se divirtieron, bailaron, encontraron su pareja, pero lamentablemente muchos se quedaron por el camino, unos por el exceso de las terribles y mortiferas drogas y otros en accidentes de trafico producido por el desfase en la mezcla alcohol y drogas, a los que sobrevivimos saludos y a los que nos dejaron, esten donde esten, "que la fiesta no pare"

 

Rafael Gonzalez Martinez

Superviviente

The Buggles

The Buggles fue formada en 1977 por Geoff Downes (percusiones, teclados) Trevor Horn (bajo, guitarra, percusiones, voces) y Bruce Woolley. Antes de tener el primer lanzamiento, Wooley dejó la banda para formar Camera Club junto con Thomas Dolby y Hans Zimmer.

The Buggles saltaron a la fama con su primer sencillo publicado a finales de 1979 Video Killed the Radio Star, el cual llegó número 1 en las listas del Reino Unido. El valor novedoso de la canción los condujo a ser percibidos como una Banda de un sólo éxito, por medio del sencillo "The Plastic Age" alcanzaron el número 16, pero el éxito fue suficiente para lanzar a ambos miembros a carreras exitosas. El videoclip de la canción, dirigido por Russell Mulcahy fue el primer videoclip emitido por la cadena MTV el 1 de agosto de 1981. Esta canción también existe como una grabación de Camera Club. La canción aparece en el primer álbum del grupo, "The Age of Plastic" (1980)

Después en 1980, Horn y Downes comenzaron a trabajar en un segundo álbum, en el estudio contiguo al grupo Yes, quienes habían perdido al vocalista Jon Anderson y al tecladista Rick Wakeman.

"We Can Fly From Here" no apareció en Drama, pero la banda toco la canción en el Drama Tour, y la ejecución de 1980 puede escucharse en el álbum "Yes's The Word Is Live CD set (2005)", así como también con otro track de esa época, "Go Though This".

Con la ruptura de Yes a principios de 1981, el trabajo continuo con el segundo álbum de The Buggles, pero Downes pronto dejo al grupo (uniéndose a Asia con su compañero de banda Steve Hove). Horn continuo trabajando en el segundo álbum, "Adventures in Modern Recording", con nuevos músicos. Este álbum incluyo la canción "I am a Camera", una versión alternativa de "Into the Lens" de Drama.

El sonido de la banda estuvo caracterizado por una calidad sintética con la tecnología como principal tema de sus canciones. Horn declaró que escogió el nombre "The Buggles" para su banda, porque "Fue el nombre más asqueroso en el que pensó en aquel tiempo".

The Buggles nunca fueron de gira, siendo una creación de estudio. Existen algunas ejecuciones para propósitos promocionales para apoyar al segundo álbum, pero la primera presentación en vivo del dúo se dio en 1998 con poca audiencia. Posteriormente, una aparición en un espectáculo de caridad celebrando la carrera de Horn como productor, se denotó como la primera aparición de la banda en público.

Jesucristo Superstar

La historia de la versión musical de Jesucristo Superstar en España parece sacada de la ficción. Para 1975, Camilo Sesto ya era un reconocido intérprete en su país. Fue en Londres cuando vio por primera vez la ópera rock y una idea comenzó a rondar por su mente: traer la obra musical a España y, soñando en grande, ser el que diera vida a Jesús de Nazaret. Pero no todo fue como lo soñó: ningún productor quiso invertir en la puesta en escena.

 

Eso no detuvo a Camilo Sesto, quien contó haber pagado 12 millones de pesetas de la época, aunque luego- años más tarde- se rectificó y dijo que gastó tres veces más de esa cifra; es decir, unos 36 millones de pesetas. Así fue la historia: en 1975, el cantante español Camilo Sesto se puso en el papel de Jesucristo para darle voz en el musical ópera rock Jesucristo Superstar, junto a Ángela Carrasco, quien interpretaba a María Magdalena y con Teddy Bautista como Judas. El 6 de noviembre de 1975, en el teatro Alcalá Palace de Madrid, Camilo Sesto inauguraba la temporada teatral. La obra fue dirigida por Jaime Azpilicueta, quien afirmó que Jesucristo Superstar fue la llave de los musicales en España.

 

En España se había estrenado dos años antes la película que avivó los ánimos contra la cinta a la que llamaban polémica por su aproximación a la figura de Jesús. En la versión musical, María Magdalena es clara al exponer sus intensos sentimientos hacia Jesús; y Judas es uno de los protagonistas del musical, contando su historia y hasta dejando un poco de dudas de si su proceder no fue consciente o fue parte de su destino.

En la obra, además, se ve a un Jesús que duda, que llora, que reniega, poniendo una figura más humana y con más estilo hippie (muy de la época de los 70).

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© Rafael Gonzalez Martinez
Ultima actualización 23/11/2023